BARQUIFORMES


 BARQUIFORMES

Grabados de barcos y su vínculo con las Culturas Marinas


La práctica de grabar representaciones de barcos, conocidos como barquiformes, en superficies pétreas y otros soportes antrópicos, es un fenómeno cultural extendido a lo largo de la historia en diversas civilizaciones. Estos grabados suelen encontrarse en lugares significativos: aquéllos con gran visibilidad, puntos de tránsito como caminos o accesos a zonas de culto, o sitios considerados sagrados. Esta costumbre se inscribe dentro de la amplia tradición del grafitismo.

Independientemente de su contexto específico; el acto de grabar un barco subraya la profunda conexión del ser humano con el mar (o lagos y ríos) y la navegación. Incluso si es por mera curiosidad; el simple hecho de dibujar un barco, al verlos frecuentemente fondeados o navegando, revela una intrínseca inquietud hacia el medio marino.

Surge una interesante paradoja al comparar esto con la cultura guanche. Lógicamente, en sus paneles, cabría esperar una abundancia de grabados de cabras, por ejemplo, dado el papel crucial en su subsistencia; sin embargo, no se conocen representaciones claras de estos animales en su arte rupestre. En contraste, los barquiformes sí son frecuentes.

Una posible explicación a esta prevalencia puede encontrarse, por ejemplo, en las costas búlgaras del Mar Negro. Allí, los marineros de la Baja Edad Media solían grabar sus barcos en el mortero de las paredes de las iglesias bizantinas. Estos grabados eran actos petitorios, buscando asegurar una buena travesía. 


La imagen de arriba muestra barcos repetidos, sugiriendo la posibilidad de múltiples grabados del mismo barco para diferentes viajes. 


La elección de estas zonas, a menudo paredes con grecas inferiores grabadas y frescos superiores con motivos de pesca, refuerza la idea de una conexión directa con sus actividades marítimas. 


Se estima que estas prácticas se llevaron a cabo durante milenios en estas regiones, con culturas precursoras como los Tracios participando en ellas entre 4 y 6 milenios antes de la Era.


Asimismo la presencia de simples rayas junto a los barcos parece adolecer de la misma intencionalidad suplicante (como si el autor, no se atraviese a copiar su barco por no tener suficiente talento, pero sí practicaba igualmente una acto peticionario).


Aquellos que me conocen, al leer lo anterior, ya intuirán mi planteamiento:


¿Nuestros barquiformes podrían haber sido también peticiones de sus marinos para tener una buena travesía?


Esta hipótesis, por supuesto, es extensible a todas las épocas y prácticas marinas, abarcando peticiones para una buena pesca, transacciones exitosas y, fundamentalmente, viajes sin percances. Además:

- ¿No podrían muchas de nuestras rayas simples deberse a este mismo propósito, actuando como una suerte de oráculo peculiar? 

Puede que muchos de nuestros grabados más sencillos se hubieran realizado con esta finalidad, explicando así muchas de ellas.


En definitiva, vemos que esta manifestación encierra una profunda ritualidad y espiritualidad:

Peticiones de Protección: Súplicas para un viaje seguro, una pesca abundante o un comercio próspero. Son manifestaciones tangibles de un ruego a deidades o santos patrones.

Agradecimiento: Si un viaje resultaba exitoso o se superaba una situación peligrosa, el grafiti podía ser también una forma de gratitud por la protección recibida.

Memoria y Veneración: En algunos casos, podían servir para recordar a quienes se perdieron en el mar o para honrar la rica tradición marítima de la comunidad.

Superstición y Ritual: Más allá de la fe formal, existía un fuerte componente de superstición, con la creencia de que estas representaciones poseían un poder mágico o propiciatorio.


Esta costumbre es un testimonio elocuente de cómo las comunidades marítimas buscaban influir en su destino y dar sentido a un entorno tan poderoso e impredecible como el océano.


Por tanto, una asociación de los barquiformes de Tenerife (ya sean guanches o no) con esta tradición es más que plausible, compartiendo propósitos similares a los de otras culturas marítimas:


Conexión con el Mar: Dada la naturaleza insular, el mar sería fundamental para la subsistencia (pesca, recolección) y, posiblemente, para la cosmovisión guanche.

Simbolismo de Viaje: Los barcos podrían simbolizar viajes de exploración. 

Simbolismo de Tránsito: En cambio no encuentro el simbolismo del más allá, al no existir claras manifestaciones de ello. Quizás los anzuelos en sepulcros podría deberse a ello, máxime cuando no parece que sean prácticos (idea a desarrollar).

Protección o Buena Fortuna: Forma de invocar protección para sus actividades marítimas o para la comunidad en general.


La presencia de estos grafitis de barcos en culturas tan diversas como las del Mar Negro y la Guanche subraya la universalidad de ciertos temas humanos: la dependencia del mar, la búsqueda de seguridad y prosperidad, y la expresión de la fe o la superstición a través del arte rupestre.

Presuntos barquiformes (en un basalto de Tenerife), muy repasados, apuntan a esta idea. 

Aquí vemos la otra idea de un barco realizado por alguien que lo conocía, pues el detalle del casco así se deduce (desde este lugar sería muy complicado apreciar tanto detalle, pues dista del mar varios kilómetros, aunque se vea).



Javi El Guanche.
Julio 2025.



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