GRABADOS ORDINARIOS
Los Grabados Ordinarios
¿por qué los hicieron?
Antes que nada, me gustaría señalar que por ordinario me refiero a los
realizados en basalto por la difusión tan grande que existen, encontrándose
millares de ellos en el territorio; sin entrar ahora en su cronología ni en su tipología (incisos, piqueteados, etc.).
La existencia de miles de grabados en basalto detona la atracción que ha tenido, y tiene, el dejar huella, de una u otra manera, de esta forma tan peculiar, como es rayar una piedra.
Esta costumbre no era ajena
a la Cultura Guanche, muy al contrario, son tantos los grabados de este tipo
que se creen originarios (esto es, creados en el contexto Guanche), que pienso
que tratar de explicar hoy en día toda su tipología, sería imposible, si bien,
aquí intentaré acercar hipótesis al imaginario popular, al existir muchas ideas
plausibles, para resolver muchos de ellos.
Un ejemplo claro son las marcas
de propiedad. Es más que probable que existan grabados que se hayan
realizado para marcar los lindes territoriales, ya sea de una unidad familiar o
incluso de un Menceyato.
Otra hipótesis podrían ser las marcas de agua. Grabados asociados
a la existencia de agua en el lugar. Encontrándose por tanto cerca de una
fuente o en el cauce de un barranco. Esta idea se amplía si se piensa que los
guanches también realizaron pequeñas presas, no solo los llamados eres (esta
hipótesis, como todas, la concibo de haber visto supuestos plausibles a lo
descrito).
Como éste: ¿intentando dibujar una fuente?
Dentro de las posibles explicaciones a la existencia de estos grabados en basalto, están también las marcas de los caminos. Al hallarse junto a éstos no es difícil imaginar su funcionalidad.
(Este tipo de grabados pueden servir de comodín, al aunar con ellos distintas ideas).
Y como no, los realizados para solicitar algo al Más Allá.
Esa peticionalidad un tanto evidente, cuando se encuentran en lugares
prominentes y/o con cierta importancia. Si bien, aquí pueden coexistir también
los relacionados con la vigilancia. Una vigilancia del territorio, o del
ganado, por ejemplo, que evidencia la utilización del lugar por
muchísimo tiempo.
En el terreno se prodigan con mayor frecuencia los que se creen
realizados para pedir algo a sus deidades (es muy humano solicitar algo a los
dioses); sería interesante estudiar en este caso, qué ofrecerían a cambio, es
muy posible que alimentos o agua (rastro hoy en día difícil de aseverar). Ello
lo señalo por existir algún dato hoy en día, en culturas contemporáneas poco
viciadas.
Aun saliéndome aquí del grabado ordinario, este plato, al estar grabado en basalto, sí podría ajustarse a esta idea de ofrenda tras una petición (la inscultura con poco fondo y con un pequeño vertedero, facilita la idea sobre ofrendas líquidas a las deidades, en agradecimiento al otorgamiento de lo solicitado, o precisamente para que se cumpla).
Se habla también por tanto de grabados en basalto relacionados con el ganado,
respecto a sus presuntos contratos. Amén de las famosas rayas del
aburrido, derivadas de largas esperas en el lugar (afín de la vigilancia ya
sea del ganado o del territorio, como ya señalara). Y si fuese así, se
deduciría que éstos conllevarían una ausencia de permiso para realizarlos. Lo
que es lo mismo que decir que la piedra no sería sagrada: cualquiera podría
arañarla.
Otro ejemplo de lo anterior, en donde se muestra también un piqueteado con abrasión e inscultura, que podría estar intentando copiar una típica ECC.
Y entrando un tanto en el ideomorfismo, sin querer
extenderme en demasía, pues aquí se eternizan las formas, hablar sobre todo de
los que se presumen como animales o personas. Esos antropomorfos, por presentar
una posible idea del cuerpo humano, e igualmente los zoomorfos que recuerdan
algún animal.
Estos grabados con formas, no serían los más numerosos, siendo los rectilíneos o angulosos los más frecuentes. Ello es un tanto anómalo, respecto a otras culturas, que querían registrar imágenes cotidianas, y de ahí copiar la Naturaleza. Frente al Guanche que plasmaba sus ideas esquemáticamente. Este arte abstracto; geometrías conceptuales, no creo que sea antagónico del animista, toda vez que pienso que se combinan (respeto a la Naturaleza). Y como siempre aquí, habrá que pensar con mente abierta para salirse de las reiteradas ideas etnocéntricas trasmitidas por los estudios pretéritos.
Como me gusta pensar: el soporte manda. Y de ahí también
deriva que en un lugar se realizase un trabajo y no en otro, aun no siendo,
muchas veces el más indicado, pues del lugar grabado no se apreciase
nítidamente el roque a exaltar, por ejemplo. Pensemos en que se quiere ofrendar
a un roque mágico, pero de donde mejor se divisa, no hay un basalto adecuado,
existiendo éste a 100 metros, con peor visión. Se entiende aquí esta idea
respecto a que el soporte manda.
Y ahora me gustaría
recordar, por enésima vez, la idea respecto a la ritualidad que tendría la toba
en Anaga, sobre la cotidianeidad del basalto. Por lo menos en una franja
cronológica en donde la Religión Guanche, si se puede hablar en estos términos,
destacó sobremanera. Esta especificidad de Anaga, hizo que se desdeñara el
basalto para grabar -existiendo tan solo un puñado de decenas de paneles-,
frente a la prodigalidad de las llamadas Estaciones de Cazoletas y Canalillo
(ECC), en toba, lógicamente.
Siendo aún más extraordinario,
que los grabados en basalto conocidos, se alejan, en su tipología, de los
existentes a millares en el resto de Tenerife. Existiendo soportes basálticos
espectaculares para el llamado arte rupestre; hay coladas en Anaga que de estar
en el Sur de la isla tendrían grabados con casi total seguridad.
En conclusión, se puede
hablar del basalto como un soporte más cotidiano para grabar frente a la toba,
que podría estar reservada para actos religiosos (evidentemente existiendo
excepciones).


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